Los Paulinos: evangelizar es comunicarnos con alegría

No debería existir una consigna más hermosa que esta: evangelizar es comunicarnos con alegría. La palabra del Señor es sinónimo de felicidad, de paz, de obediencia y, sobre todo, de alegría. Cuando hablemos de Él es importante que lo hagamos con un testimonio fiel y real, que contagie a nuestros semejantes. Que despierte la curiosidad del otro, que nuestro cuerpo reboce de ese sentimiento único, como lo es saberse en gracia del Creador. Si existe una congregación que sabe de la vital importancia que esto puede tener a la hora de predicar el evangelio son los Paulinos.

Paulinos Evangelizar es la gran comunicación con alegria

Dedicados al apostolado de comunicar a través de la mayor cantidad de medios posibles el cristianismo, resulta esencial que al hacerlo jamás olviden la sonrisa, el tono amable y la necesidad de ayudar al prójimo, comparta o no éste nuestras creencias, ya que evangelizar es comunicarnos con alegría.

¿Por qué evangelizar con los paulinos es comunicarnos con alegría?

Para los Paulinos es esencial este aspecto, ya que no estamos llevando cualquier mensaje ni propaganda: hablamos de la palabra de Dios, el gozo de nuestra alma debe ser completo para poder llevarlo a otras personas. Por eso, evangelizar es comunicarnos con alegría con nuestros semejantes, con el mismo amor y el cariño con el que Jesús lo hizo, pero con la misma responsabilidad y dedicación con la que San Pablo recorrió tantos caminos y visitó tantas personas. Ya el Papa Francisco I hablaba de ello, que con miras al nuevo milenio debemos tener nuestras almas y nuestras intenciones dispuestas no sólo a vivir plenamente el evangelio de Dios, sino, en una cultura como la actual, comunicarlo a tantos como nos sea posible.

Alegria de un paulino evangelista cuando se comunica

Por eso los Paulinos celebran con alegría que en su apostolado sea una misión de rigor el que cada miembro entienda que evangelizar es comunicarnos con alegría, que esto no es una opción, sino un deber que tenemos con nuestro creador. Vivir como las Santas Escrituras nos indican, utilizar todos los medios posibles para llevarlas a las personas de todo el mundo y hacerlo con la firme convicción de que es la voluntad de Él, es sentir el amor de Dios con nosotros.

Por eso, se lo decimos a todos sin miedo alguno: ¡Evangelizar es comunicarnos con alegría! Cuando hables con tu hermano, con tu amigo, con tu enemigo, con un desconocido de Dios, sonríe, gózalo, porque la alegría de sabernos amados por Jesús es infinita y nos reboza el alma.